lunes, 4 de junio de 2012


El Olimpo estaba en Portugal: La mayor hazaña de la historia del fútbol

Corría el 4 de julio de 2004. El esférico aguardaba en una de las esquinas del Estadio de la Luz de Lisboa para ser puesto en juego. Angelos Basinas daba un paso atrás, dos, tres… se disponía a botar un saque de esquina. El centrocampista heleno golpeó con el pie derecho el ‘Roteiro’ plateado, que voló durante unos segundos bordeando la línea de fondo, dibujando una trayectoria abierta con un único destino: la frontera del área pequeña de la portería de Ricardo Pereira.

El  Olimpo estaba en Portugal: La mayor hazaña de la historia del fútbol
Cuenta la mitología griega que Urano y Gea, los dioses del cielo y la tierra, doce hijos tuvieron, los doce llamados titanes. El más joven de ellos, Cronos, derrotó a su propio padre para establecer un mandato tiránico. El cruel y poderoso Cronos no vacilaba incluso en devorar a sus propios hijos. Hasta que su esposa, Rea, pudo liberar a uno de ellos, Zeus, y enviarlo a Creta.
El joven Zeus se hizo mayor, protegido por los Curetes y las ninfas en Creta. Una de las titánides, Metis, representante de la sabiduría y la prudencia, proporcionó a Cronos una poción que le hizo reaccionar vomitando a los hijos que previamente había devorado. Zeus se erigió como líder de esos hijos devorados por su padre, los llamados dioses olímpicos, tras establecer su cuartel general en el Monte Olimpo, junto con el resto de descendientes de los demás titanes. Zeus los condujo a una dura guerra de diez años de duración, en la que los dioses olímpicos libraron una serie de grandes batallas contra el orden establecido por los poderosos titanes. Una guerra, llamada titanomaquia, de la que resultarían vencedores y cuyo eco se reprodujo a través de grandes obras de la literatura clásica, como la Teogonía de Hesíodo o en este cuadro de Rubens titulado La caída de los titanes.
Aquella batalla contra los titanes cambió la historia de la civilización. Pero mucho tiempo después, encontraría su continuación. Otto Rehhagel, quiso emular a Zeus y liderar a sus once hombres en una dura guerra contra la hegemonía reinante en el fútbol europeo. Aquellos guerreros griegos quisieron imitar a sus antepasados olímpicos y reproducir sus hazañas en las canchas de juego de Portugal. Frente a las grandes estrellas y los grandes nombres del universo del fútbol, el técnico alemán de la selección griega proponía a los suyos espíritu de equipo, combatividad, garra, casta, trabajo y sacrificio para ganar una guerra que se antojaba imposible: La Eurocopa de 2004. Una guerra compuesta de muchas batallas.
La primera de ellas hubo de ser, precisamente, ante la anfitriona de aquel evento,Portugal. Contra todo pronóstico, los helenos se colocaron con dos goles de ventaja, una ventaja que hicieron valer, pese a que un tal Cristiano Ronaldo recortara distancias al borde del final. Tres puntos que situaban a Grecia como primera de grupo y que alimentaban el sueño de continuar vivos en tierras lusas.
La segunda batalla tendría lugar ante la España que años después se erigiría en dominadora del mundo del fútbol. El gol inicial de Morientes auguraba los peores presagios para los discípulos de Otto Rehhagel, pero un joven guerrero llamado Angelos Charisteas quiso disfrazarse de Hércules en esa guerra particular para neutralizar el tanto español y rescatar un punto que permitía a Grecia acariciar el pase a los cuartos de final. Un logro que pudo certificar a pesar de perder la única batalla de aquella guerra, contra Rusia, en el último partido, por 2 goles a 1, pero la derrota de España ante Portugalpermitió a Grecia obtener el pasaporte a cuartos de final, como segunda clasificada del Grupo A.
Allí aguardaba, nada más y nada menos, que la todopoderosa selección de Francia, vigente campeona de Europa, un continente que daba por muertos a los griegos y consideraba que demasiado había durado su proeza como para poder continuarla a propósito de una de las grandes favoritas en aquel torneo. Pero el nuevo Hércules griego, Angelos Charisteas, no se resignaba a aceptar ningún tipo de pronóstico y saltó más que nadie para poner en el fondo de la red un balón servido magistralmente por Theodoros Zagorakis en el minuto 65. Grecia estaba a un paso de la final.
Solo la República Checa podía impedir que los Rehhagel, Charisteas, Dellas, Karagounis y compañía llevaran hasta el final su homenaje a los dioses olímpicos. Un combinado checo que llegaba a semifinales como gran revelación del torneo, junto a sus rivales helenos. Con un pletórico Milan Baros, un balón de Oro como Pavel Nedved, y otros grandes futbolistas de la talla de Tomas Ujfalusi, Peter Cech o Tomas Rosicky, pocas esperanzas tenía el fútbol griego de poder llegar a aquella añorada final de Lisboa.
Los minutos transcurrían y la igualdad quedaba reflejada en un marcador que no se movió durante los noventa minutos reglamentarios. La prórroga, con la exótica norma delgol de plata, vigente por aquel entonces, sería la juez de aquella batalla a las puertas de la final. El tiempo de la primera mitad de la prórroga agonizaba. Pocos minutos antes, el veterano Vassilis Tsartas, viejo conocido de la liga española, había saltado al césped del Estadio del Dragón de Oporto. El mismo Tsartas, cuyo protagonismo a lo largo del torneo no había sido demasiado, aprovechó sus minutos de gloria para botar un saque de esquina que encontró la cabeza del zaguero Traianos Dellas, que empujó el balón hacia el fondo de la red. Grecia había marcado el gol de plata que le daba el pasaporte automático a la final, sin necesidad de disputar la segunda parte.
En esa final, los griegos volverían a verse las caras con Portugal, aquellos contra quienes empezaron su andadura por la Eurocopa. La sorpresa podía darse una vez, como fue en el primer encuentro, pero no dos veces, pensaban los titanes europeos. Pero la selección griega nunca estuvo de acuerdo con ningún tipo de pensamiento mayoritario.
Como sucedió en semifinales, el marcador no se movió durante los primeros 57 minutos de partido. En ese momento, ocurrió algo insólito e inesperado.
Corría el 4 de julio de 2004. El esférico aguardaba en una de las esquinas del Estadio de la Luz de Lisboa para ser puesto en juego. Angelos Basinas daba un paso atrás, dos, tres… se disponía a botar un saque de esquina. El centrocampista heleno golpeó con el pie derecho el ‘Roteiro’ plateado, que voló durante unos segundos bordeando la línea de fondo, dibujando una trayectoria abierta con un único destino: la frontera del área pequeña de la portería de Ricardo Pereira.
Justo allí viajó el balón tras ser golpeado por el número 6 del combinado heleno. Allí esperaba el Hércules de la Grecia contemporánea, Angelos Charisteas, para anticiparse antes que nadie y empujar el cuero hasta las entrañas de la meta portuguesa. Gol de Grecia, que ganaba 1-0. Y los minutos corrían… llegó el 70, el 80, el 85… y el gol de Charisteas seguía bastando a Grecia para proclamarse campeona de Europa, como se confirmó cuando el colegiado alemán Markus Merk decretó el final del encuentro.
Con todo en contra, en tierra hostil, jugando en casa del rival, con la antipatía de un Viejo Continente que no entendía que había otras formas más humildes de entender el fútbol, los griegos lo habían logrado. Trasladaron su hábitat, el Monte Olimpo, al corazón de Portugal, al Estadio de la Luz de Lisboa.
Zeus, Hefesto, Atenea, Apolo, Hermes, Artemisa, Poseidón, Eros, Afrodita, Ares, Dionisos, Hades, Hestia, Deméter y Hera lograron vencer a los titanes y acabar con la tiranía de Cronos.
Miles de años después, en aquel mes de julio de 2004, Nikopolidis, Seitaridis, Dellas, Fyssas, Kapsis, Basinas, Zagorakis, Karagounis, Katsouranis, Charisteas, Vryzas, Chalkias, Katergiannakis, Venetidis, Dabyzas, Goumas, Giannakopoulos, Tsartas, Kafes, Georgiadis, Lakis, Nikolaidis y Papadopoulos, todos ellos liderados bajo la batuta de Otto Rehhagel, lograron tumbar el orden establecido en el fútbol. Ellos lograron el triunfo del sacrificio, de la humildad, del trabajo, del esfuerzo. Ellos hicieron realidad un sueño. Ellos convirtieron a las estrellas en estrellados. Ellos lograron la mayor hazaña de la historia del fútbol, y ahora escribimos aquellas gestas, como Hesíodo hizo en sus tiempos en su Teogonía.

martes, 8 de mayo de 2012

El Atleti perdió sus últimas 5 finales ante equipos españoles

En la temporada 95-96, el Atlético de Madrid conquistó su última Copa del Rey venciendo al Barcelona en la final. Desde entonces, los colchoneros han disputado 5 finales ante equipos españoles, sin conseguir la victoria en ninguna de ellas.

El Atleti perdió sus últimas 5 finales ante equipos españoles
Corría el año 1996. El Atlético de Madrid firmaba una temporada escrita con letras de oro en su centenaria historia, conquistando la liga y la Copa del Rey. Este último título se logró venciendo en la final a un Barcelona que ofrecía los últimos coletazos de la época de Johan Cruyff.  Con La Romareda como testigo, la prórroga se erigió en juez de una contienda que terminó resolviendo Milinko Pantic con un cabezazo tras centro de Delfí Geli.
 El miércoles, el Atlético de Madrid volverá a disputar una final, en esta ocasión el rival será otro equipo español, el Athletic de Bilbao; el escenario, Bucarest; y la competición, la Liga Europa.
Desde aquella Copa de 1996 hasta la cita europea de Bucarest, han transcurrido 16 años, en los cuales los colchoneros se han enfrentado en cinco ocasiones a equipos españoles en finales, habiendo caído derrotados en todas ellas.
 
La primera de ellas fue en verano de 1996, de nuevo frente al Fútbol Club Barcelona, en la Supercopa de España. Con el Olímpico de Montjuïc como testigo, el Barcelona ejerció de local logrando una importante victoria por 5-2. Giovanni, De la Peña, Pizzi y un Ronaldo que emergía como nueva estrella del fútbol, neutralizaron los goles de Pantic y Esnaider, dando al equipo condal una importante ventaja de cara a la vuelta, con polémica arbitral. En ese partido, disputado en el estadio de La Peineta, el Atleti acarició la remontada, merced a los goles de Pantic, Esnaider y Sergi en propia puerta, pero el tanto de Hristo Stoichkov sirvió para que la copa fuera a parar a las vitrinas del Camp Nou.
Tres temporadas después, en la 98-99, el Atlético de Madrid se encomendó a los torneos de eliminatorias para salvar una mala temporada liguera. En la UEFA, solo el Parma privó a los madrileños de llegar a la final, mientras que en Copa, se clasificaron para la última cita que tuvo lugar en el estadio sevillano de La Cartuja. Allí aguardaba el gran Valencia de Claudio Ranieri. Sin embargo, las ilusiones colchoneras no tardaron en disiparse merced a los tantos del ‘Piojo’ López y de Gaizka Mendieta, que daban al Valencia una ventaja que parecía insalvable. A falta de pocos minutos, de nuevo Claudio López puso el 3-0 definitivo en el marcador, que llevaba la copa a tierras levantinas y terminaba con las esperanzas colchoneras.
 
Un año después, el Atlético de Madrid volvió a clasificarse para la final de la Copa del Rey contra el Español de Barcelona. Con un descenso y la peor temporada de su historia a sus espaldas, el equipo colchonero arribaba a Mestalla con la ilusión de brindar una alegría a su afición y poder llevar a sus vitrinas la décima Copa del Rey. Pero un despiste de Toni, mientras botaba el balón, fue aprovechado por Tamudo para adelantar en el marcador al Español y poner cuesta arriba la final para los madrileños. Ya en el minuto 85, los blanquiazules ampliaban la ventaja a 2-0, merced al gol de Sergio y ya con el tiempo casi cumplido, Hasselbaink anotó el 2-1, que no sirvió más que para maquillar el resultado. El delantero holandés se despidió de aquel partido entre lágrimas. Lágrimas que reflejaban el dolor de un equipo que había descendido a segunda división y que había perdido la final de Copa con un error de su guardameta Toni.
 
Tras la travesía por el ‘Infierno’ de Segunda División, y tras acariciar una nueva final de Copa en 2001, el Atlético de Madrid no volvería a disputar un partido de esas características hasta 2004. En aquella ocasión, el escenario fue la Copa Intertoto y el Atleti de Ferrando se enfrentó al Villarreal de Manuel Pelegrini. Tras el 2-0 de Villarreal, la remontada se antojaba complicada. Sin embargo, el equipo capitalino lo tuvo en sus manos, llegando a disponer de una pena máxima a favor que hubiera supuesto el 3-0, pero Jorge L’Arena no lo aprovechó y fue la tanda de lanzamientos desde el punto d penalti la que coronó al equipo castellonense y privó a los colchoneros de regresar a Europa. En aquella plantilla se encontraban nombres aún vinculados al club, como Perea, Antonio López o el propio Simeone.
 
La última final que disputó el Atlético de Madrid contra un equipo español fue en 2010, en el Camp Nou, ante el Sevilla. Tras el triunfo en Hamburgo, los hombres dirigidos por Quique Sánchez Flores llegaron a Barcelona plagados de ilusión y bien arropados por una afición que se trasladó a la capital condal de forma masiva. Sin embargo, el tanto inicial de Diego Capel inclinaba la balanza del lado andaluz y ya en los minutos finales, Jesús Navas establecía el 2-0 definitivo para el equipo nervionense, dejando a los rojiblancos, una vez más, a las puertas de conquistar ese décimo título de Copa que parece no llegar nunca.
Ante el Athletic de Bilbao, con Bucarest como testigo, el Atlético de Madrid tendrá una nueva oportunidad de terminar con la mala estadística que acumula en finales contra equipos españoles desde aquel año dorado de 1996.
También publicado en Vavel.com: http://www.vavel.com/es/futbol/atleticodemadrid/156427-el-atleti-perdio-sus-ultimas-5-finales-ante-equipos-espanoles.html

lunes, 12 de marzo de 2012

McHale ‘se carga’ a Kvitova, Azarenka barre y Medina se despide

McHale ‘se carga’ a Kvitova, Azarenka barre y Medina se despide

La norteamericana Christina McHale protagonizó la sorpresa de la noche al derrotar a Petra Kvitova por 2-6, 6-2 y 6-3. Victoria Azarenka pasó por encima de Svetlana Kuznetsova, a la que derrotó sin problemas y Anabel Medina fue eliminada por Julia Goerges.

McHale ‘se carga’ a Kvitova, Azarenka barre y Medina se despide
McHale celebra su victoria ante Kvitova (Reuters)
En la jornada de ayer de la cita estadounidense de Indian Wells se disputaron los encuentros correspondientes a la tercera ronda en la parte alta del cuadro femenino. De todos ellos, la gran sorpresa la protagonizó la tenista local Christina McHale que, contra todo pronóstico, elimina del torneo a Petra Kvitova, cabeza de serie número 3 y una de las principales candidatas a coronarse campeona.

En un encuentro vibrante, McHale sacó la mejor de sus versiones, describiendo una clara línea ascendente a lo largo del desarrollo del partido. Un partido que comenzó con la checa intratable en la primera manga, con sus golpes demoledores de derecha y un dominio posicional que poco permitía hacer a la norteamericana. 

Kvitova encarrilaba el partido tras anotarse la primera manga por 6 juegos a 2. Pero cuando todo parecía señalar un triunfo cómodo para Petra, Christina no perdió su oportunidad para sorprender a propios y extraños. El repertorio de golpes de la tenista estadounidense hizo acto de presencia sobre las pistas de Indian Wells, cuyo público agradeció a ‘su’ tenista brindándole su apoyo y creando un ambiente de Copa Federación en el que Kvitova parecía encontrarse incómoda.

La tenista europea comenzó a multiplicar sus errores no forzados y a mostrarse muy insegura y fuera de partido. La segunda manga cayó del lado de McHale, devolviendo el 6-2 inicial, y poco tardó Christina en ponerse por delante en el tercer set, cuando un break le puso con ventaja de 4-1. Pero en ese momento, Kvitova aprovechó los nervios de una McHale que se veía ganadora para devolverle la rotura y colocarse con 4-3 en contra y la oportunidad de sacar para igualar. Sin embargo, Christina no quiso perder la oportunidad de convertirse en la heroína de la noche y, aprovechando dos regalos en forma de dos dobles faltas de la checa, quebró de nuevo el servicio de su rival para terminar el partido anotándose el juego al servicio y estableciendo el definitivo 6-3. En octavos de final se verá las caras con Angelique Kerber, que pasa de ronda al no presentarse su rival, Vania King, al partido de tercera ronda que las enfrentaba.

Otra que tampoco quiere perderse los octavos de final es Victoria Azarenka, que se deshizo con más comodidad de la prevista de Svetlana Kuznetsova, en dos sets, con un contundente 6-1 y 6-2. Su rival en cuartos será Julia Goerges, verdugo de Anabel Medina, a la que derrotó por 6-3 y 6-4, dejando a Lourdes Domínguez como el último bastión del tenis femenino español en Indian Wells.

Los otros dos emparejamientos de octavos  de final que nos deparó la madrugada de Indian Wells serán el que enfrente a Agnieszka Radwanska con Jaimie Hampton y el partido entre Na Li y Klara Zakopalova. La mayor de las hermanas Radwanska derrotó a Flavia Pennetta por 6-4 y 6-2, prolongando su gran estado de forma. Por su parte Hampton eliminó a Gajdosova (6-2; 6-7; 6-2), Na Li hizo lo propio con Jie Zheng (6-1; 6-3) y Klara Zakopalova continúa en el torneo, ya que su rival, Vera Zvonareva no hizo acto de presencia en el emparejamiento de tercera ronda. La moscovita prolonga, así, el calvario de lesiones que le están impidiendo jugar esta temporada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Los goles de Falcao solo han aportado un punto al Atlético de Madrid Los goles de Falcao solo han aportado un punto al Atlético de Madrid Los goles de Falcao solo han aportado un punto al Atlético de Madrid

Los goles de Falcao solo han aportado un punto al Atlético de Madrid

El colombiano Radamel Falcao ha anotado, hasta la fecha, la nada despreciable cifra de 14 tantos en la competición liguera. Sin embargo, si prescindimos de todos esos goles, el Atleti solo tendría un punto menos en la clasificación.



Radamel Falcao fue el hombre elegido el pasado verano para hacer olvidar al Kun Agüero y a Forlán. La directiva rojiblanca depositó en el colombiano su máxima confianza al desembolsar 40 millones de euros al Oporto para hacerse con los servicios del ariete cafetero. Y el delantero está respondiendo con cifras: 14 goles en liga y 5 en Europa acumulan la nada despreciable cantidad de 19 dianas en competiciones oficiales, unos números a la altura de lo esperado, que, sumados a la entrega de la que hace gala en cada encuentro, disipan cualquier atisbo de duda respecto al rendimiento del sudamericano, pese a lo larga que es la sombra del Kun y Forlán.
Las cifras de Falcao están a la altura de lo esperado: 19 tantos entre liga y Europa
Sin embargo, a la hora de analizar los datos cualitativos, y no cuantitativos, podemos observar cómo la gran mayoría de los goles del colombiano en la competición doméstica han resultado irrelevantes. 14 goles, pero mal repartidos.
De esos 14 goles, 6 han sido anotados en sendos hat tricks, cosechados ante Racing y Real Sociedad, dos partidos que terminaron cayendo del lado colchonero por 4 goles a 0. Otros cuatro de sus tantos se reparten entre los encuentros ante Sporting y Villarreal, con dos dianas en cada uno, dos partidos que terminaron con resultado de 3-0 para los madrileños. Los cuatro goles restantes fueron marcados en cuatro partidos: Español (derrota por 4-2), Mallorca (empate a 1), Getafe (derrota por 3-2) y Rayo (victoria por 3-1).
Es innegable que las comparaciones son odiosas y que nunca se pueden determinar cuáles hubieran sido las circunstancias de un partido si desgranamos cualquier jugada acontecida, más allá de simples elucubraciones. No obstante, si nos atenemos a la frialdad de los datos y prescindimos de los 14 tantos de Falcao en liga, es decir, los eliminamos de los respectivos marcadores a los que subieron, nos encontramos con que el Atlético de Madrid solo tendría un punto menos en la tabla: el cosechado ante el Mallorca, donde, no olvidemos, Falcao anotó de penalti. Un penalti que supuso el único gol rentable del colombiano en liga, traducido a un punto.
Los catorce goles de Falcao solo han supuesto un punto para el Atlético. 
Si borramos esos goles, sin olvidar lo citado en el párrafo anterior, los dos partidos en que hizo hat trick hubieran terminado 1-0, con los tres puntos igualmente para los colchoneros, del mismo modo que los dos encuentros en los que hizo doblete. El resto de goles fueron anotados en tres partidos terminados con derrota, cuya traducción a puntos es inexistente.
Si comparamos a Falcao con dos de los delanteros referencia de dos rivales directos, Soldado y Llorente, podemos sacar importantes conclusiones. El ariete valenciano, Roberto Soldado, lleva anotados 10 tantos en liga, 4 menos que el colombiano. Sin embargo, los 10 goles del delantero ché han supuesto 10 puntos para el conjunto valenciano, al ser convertidos en partidos igualados y en momentos decisivos. Menos goles, pero más rentables, al igual que los de Llorente, cuyos 12 tantos han aportado al Athletic de Bilbao 5 puntos, ya que anotó las dianas que dieron la victoria a los bilbaínos en las citas de Zaragoza y Vallecas.
Incluso Álvaro Negredo, el delantero sevillista, que no atraviesa por su mejor temporada goleadora, ha aportado más puntos, en forma de goles, a su equipo que el colombiano. Negredo ha anotado solo 6 tantos (menos de la mitad que los 14 de Falcao). Sin embargo, el espíritu goleador del madrileño ha aparecido en momentos clave: las victorias ante Zaragoza (0-1) y Málaga (2-1), además de los empates ante Betis y Villarreal. Solo su tanto en la goleada encajada ante el Madrid (2-6), no tuvo traducción a puntos. En total 6 puntos han aportado los goles de Negredo al Sevilla.
Los 6 goles de Negredo han aportado 6 puntos al Sevilla; los 10 de Soldado, 10 al Valencia; los 12 de Llorente, 5 al Athletic
A todo lo dicho, conviene sumar que 5 de los tantos del colombiano han sido desde los once metros y que, en los 20 partidos de liga que ha jugado, solo ha marcado en 8, lo que supone el 40 % de las jornadas. Es decir, en 6 de cada 10 encuentros, el colombiano ha tenido la pólvora mojada, a pesar de promediar 0,7 tantos por partido, con lo que se apoya la tesis del mal reparto de sus goles y la irregularidad del colombiano en el apartado goleador.
En los últimos dos encuentros ligueros, las citas de Santander y Gijón, los hombres de Simeone han adolecido de puntería de cara al gol en dos partidos que concluyeron con empate. Cualquiera de las múltiples ocasiones fallidas por Falcao hubieran supuesto 2 puntos para las arcas del club del Manzanares. Sin embargo, el ‘tigre’ no rugió, como tampoco rugió en el resto de empates a 0, un total de 5 aparte del de Santander. Multitud de partidos igualados, con mucho en juego, donde el colombiano no cumplió su cometido de anotar goles que sí que hubieran cobrado una extraordinaria rentabilidad para el equipo rojiblanco. Pero Radamel Falcao no apareció, como tampoco lo hizo en los partidos más importantes ante rivales directos: Valencia, Sevilla, Málaga o Athletic.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El mito de Fernando Torres

El actual delantero del Chelsea, que formó parte de la primera plantilla del Atlético de Madrid durante seis temporadas y el tramo final de otra, continúa siendo uno de los jugadores más queridos por la parroquia colchonera. Pero ¿está el pasado de Fernando Torres con el Atlético de Madrid a la altura del mito que de él ha hecho la afición?
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El tiempo es esa cuarta dimensión que todo lo cura y entre cuyos efectos secundarios se encuentra una indudable alteración de la memoria. Una alteración que puede servir tanto para magnificar un recuerdo como para envilecerlo de manera desproporcionada.

La Historia nos ofrece muchos ejemplos de casos parecidos, como la leyenda negra que recae sobre Felipe II y la España imperial o la grandiosa época victoriana en Inglaterra, por citar un ejemplo de cada caso. Seguramente, ni Felipe II fue tan malvado ni Victoria tan bondadosa y prudente, pero el tiempo ayudó a forjar esa imagen paradigmática del mal y del bien, en estos dos personajes, en la historiografía de algunos países.

Algo parecido sucede en la afición del Atlético de Madrid con Fernando Torres. A día de hoy, y cinco años y medio después de su sentida marcha a tierras británicas, la parroquia colchonera sigue añorando a su ídolo con más fuerza si cabe de la que empleaba cuando este se enfundaba la elástica rojiblanca. Una devoción, la que le brindan los aficionados colchoneros, incondicional y cuasi religiosa que nos obliga a echar la vista atrás y observar qué fue lo que hizo Fernando Torres en el Atlético de Madrid y si ello justifica el comportamiento de la gente.

Nacido en Fuenlabrada, como bien es sabido tras su participación en un exitoso anuncio televisivo, Fernando Torres ingresó a las categorías inferiores del Atlético de Madrid en 1995. Desde entonces, poco tardó en enamorar a cuerpo técnico y directiva, que no dudaron en venderlo como la gran esperanza colchonera, como la gran promesa de un club que, poco tiempo después, quedaría intervenido judicialmente y en Segunda División.

Sus participaciones estelares con las categorías inferiores de la selección nacional, así como su gran rendimiento en el equipo juvenil le valieron la oportunidad de debutar directamente con el primer equipo en la recta final de la temporada 2000-2001, cuando los hombres dirigidos, entonces, por Cantarero, pelearon, finalmente sin éxito, por regresar a la máxima categoría nacional. Cuatro partidos y el famoso gol de Albacete, le valieron a ‘El Niño’ para meterse a la afición en el bolsillo. Ungido por el club desde hacía algunos años, el gran Mesías colchonero estaba listo para devolver la fe a una afición necesitada de cariño.

Con la llegada de Luis, la temporada del ascenso fue discreta para el jovencísimo Fernando Torres que, por entonces, llegó a la mayoría de edad. Apenas 6 goles en liga y uno en copa fue el balance que dejó el madrileño, siempre a la sombra de un gran Diego Alonso que logró el pichichi con sus más de 20 tantos.

Pero su declarado amor por la camiseta colchonera y la aureola mística que ya rodeaba su persona le habían convertido, ya, en ídolo indiscutible de la afición. Ya en primera división fue encargado de liderar una sucesión de proyectos venidos al traste. Con Luis, Manzano, Ferrando, Bianchi, Murcia y Aguirre, ‘el Niño’ Torres fue siempre el jugador llamado a capitanear un barco que nunca llegó a buen puerto. La final perdida de la Intertoto fue lo más parecido a competición europea que saboreó Fernando Torres con la camiseta colchonera, ya que entre el año 2001 y 2007, cuando el de Fuenlabrada formó parte de la primera plantilla, el Atleti no disputó ni una sola edición de ninguna competición continental.

Sus cifras goleadoras sumaron 1, 6, 13, 19, 16, 13 y 14 tantos, respectivamente, en cada una de las siete temporadas ligueras que estuvo en el equipo, unos números que distan mucho de competir por el pichichi de la liga, a lo que siempre estuvo llamado Torres. Si a esto le sumamos los resultados deportivos, dos séptimos puestos, un décimo, un undécimo y un duodécimo, se nos hace muy difícil argumentar que la época de ‘El Niño’ fuera precisamente positiva, ni su rendimiento estratosférico.

A pesar de haber sido titular en prácticamente todos los partidos, Fernando Torres nunca llegó a anotar un hat trick con la camiseta rojiblanca, algo que sí consiguieron otros jugadores como Agüero, Forlán, José Mari, Diego Costa y Falcao en mucho menos tiempo de permanencia. Kun y Forlán, en cinco y cuatro temporadas en el club, respectivamente, superaron los 84 goles de Torres en siete.

Si a todo ello unimos que los 40 millones que dejó en las arcas rojiblancas sirvieron para fichar a hombres como el citado Forlán (que sí fue Pichichi y Bota de Oro) o Simao y que su marcha coincidió con dos clasificaciones consecutivas para Liga de Campeones, dos títulos europeos y una clasificación para la Europa League, sin duda podemos plantearnos que Fernando Torres está excesivamente mitificado entre la sufrida afición colchonera.

Pero, de ser así, ¿por qué ha ocurrido eso? Mi opinión al respecto se fundamenta en la nefasta época en la que floreció la figura de Fernando Torres: la de Segunda División. Con un club intervenido y un descenso apenas cuatro años después del Doblete, la afición del Manzanares estaba ansiosa y necesitada del cariño de un ídolo local y colchonero como ellos. Y todos sabemos lo fácil que el Ser Humano idealiza a una persona en circunstancias de este calado.

La afición del Atlético de Madrid se sentía, si me permiten el símil, como una mujer traicionada y maltratada por sus sucesivas parejas, que vio en ese niño, Fernando Torres, un ejemplo de amor puro, real y verdadero. Una persona que, sin duda, compartía ese sentimiento por los colores rojo y blanco, pero cuyo rendimiento deportivo real ha sido elevado a unos niveles que nunca se correspondieron con la realidad, merced a una situación de necesidad de ídolos de una afición herida.

No seré yo quien niegue la calidad de Fernando Torres, ni argumentaré tampoco que no hiciera un buen papel en unos pobres Atléticos (excepto en sus dos últimos años) sin compañeros a la altura del madrileño. Esto no es un debate sobre la calidad de Fernando Torres, incuestionable e indudable, ni sobre si tiene que ir o no a la selección, opino que sí. Lo único que pretendo plantear es si realmente lo que hizo Torres en el Atlético de Madrid se corresponde con la devoción que su afición sigue dedicándo a día de hoy. Francamente, creo que desde la afición colchonera se tiene a ‘El Niño’ excesivamente idealizado y mitificado.

El Atlético de Madrid visita al Papa en el Vaticano

Los jugadores de la primera plantilla, junto con Simeone y la plana mayor del club, visitaron al Santo Padre en la Ciudad del Vaticano y le hicieron entrega de algunos presentes.
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La expedición rojiblanca ha aprovechado el viaje a Roma, que les enfrentará mañana con la Lazio, para visitar al Su Santidad, el Papa Benedicto XVI, esta misma mañana.
Tras la audiencia con la delegación madrileña encabezada por el Cardenal Rouco Varela, los futbolistas y la directiva del Atlético de Madrid fueron recibidos en privado en una sala del Aula Pablo VI.
Allí, Luis Amaranto Perea, Simeone, Cerezo y Gil Marín, quisieron agradecer, en nombre de toda la expedición colchonera, la deferencia del Papa, obsequiándole con una camiseta dedicada por los jugadores del primer equipo. También regalaron a Benedicto XVI una réplica de los dos trofeos europeos logrados en 2010, un lingote con los escudos del club a lo largo de su historia y un distintivo homenaje a la Jornada Mundial de la Juventud, donde el Atlético de Madrid participó cediendo su estadio para la celebración de un partido que cerraba los actos.
Algunos jugadores, como Perea, no pudieron ocultar su emoción: ‘’Más que impresión, ha sido muy emocionante. Para nosotros ha sido muy especial, un momento muy lindo. Sólo puedo dar las gracias a los que han hecho esto posible’’, declaró el colombiano.
Asimismo, Enrique Cerezo declaró que visitar al Santo Padre es ‘’un motivo de alegría y una emoción muy importante’’. El presidente rojiblanco no dudó en bromear, asegurando que el equipo ‘’queda bendecido’’, de cara al partido contra la Lazio.
El encuentro terminó con una foto de familia y el Santo Padre se atrevió a hablar de fútbol, deseando a los madrileños ‘’suerte’’, para el partido.
Tras la visita al Papa, la directiva rojiblanca se reunió con la embajadora española en el Vaticano, mientras que los futbolistas de la primera plantilla ya preparan el duro partido que les enfrentará a la Lazio.

Safarova elimina a Wozniacki de Doha tras un partido espectacular

La checa Lucie Safarova ha apeado a Carolina Wozniacki en el torneo de Doha, tras vencerla en tres sets por 4-6, 6-4 y 7-6 (3). Su rival en octavos saldrá del choque entre Kirilenko y Kuznetsova.
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Lucie Safarova y Caroline Wozniacki han protagonizado un brillante y espectacular partido de tenis, en la eliminatoria de dieciseisavos de final del torneo de Doha que las enfrentaba. El gran nivel mostrado por ambas y la emoción han sido las tónicas dominantes a lo largo del desarrollo de los tres sets que ha durado el partido.
Tres sets que han servido para que la tenista checa Safarova dé la campanada eliminando a una de las grandes favoritas, Caroline Wozniacki, ex número 1 del mundo, por 4-6, 6-4 y 7-6.
La tenista checa, más agresiva y bastante segura, dominó la mayoría de los puntos ante una Wozniacki que se puso el mono de trabajo para remar a contracorriente y resistir al temporal de Lucy, aunque tendrá que conformarse con haber llegado hasta la orilla.
A pesar de la contundencia de la checa, la primera manga cayó del lado de la danesa, que lucía un bonito colgante con la bandera de su país. Ambas tenistas parecían inexpugnables al saque, pero con 5 a 4 en contra, y tras varios juegos con opciones de rotura para ambas, fue Safarova la que terminó cediendo y entregando la primera manga a Wozniacki por 6 a 4.
Cuando el partido adquiría un cariz más previsible, Lucy sacó lo mejor de sí para plantar combate. Así, poco tardaría en llegar el break que le daría ventaja durante la segunda manga. Safarova supo hacer valer la rotura consolidando sus juegos al servicio, por lo que terminó igualando el encuentro tras devolver a su rival el 6-4 en el segundo set.
Si el partido estaba resultando espectacular, en la tercera manga el partido se superó. Puntos disputados, peloteos intensos, grandes golpes ganadores y una gran igualdad fue lo que vimos en el set definitivo, que guardó ciertos paralelismos con el primero, ya que ambas tenistas supieron mantener sus servicios con uñas y dientes.
Nuevamente con 5-4 y al resto, Wozniacki tuvo en sus manos repetir el desenlace de la primera manga. Un 0-40 daba a la danesa tres bolas de partido, pero en ese momento Safarova se disfrazó de heroína y terminó levantando las tres, para poner el 5-5. El tie breakestaba servido.
Caroline logró pronto el primer minibreak, pero Safarova volvió a rugir y con golpes espectaculares terminó llevándose el desempate decisivo por 7 a 3, para colocar en el marcador el definitivo 7-6.
Safarova estará en octavos de final del torneo de Doha, allí se verá las caras con la vencedora del duelo entre Svetlana Kuznetsova y Maria Kirilenko.