martes, 19 de marzo de 2013
Alcalá, una ciudad 'Erasmus'
Alcalá de Henares es una ciudad imbuida de espíritu universitario y con una gran cantidad de alumnos extranjeros que ponen la nota de color al crisol de culturas que es hoy la vieja cuna de Cervantes. Cada año, centenares de alumnos de todas partes de Europa eligen Alcalá como destino para pasar unos meses que no olvidan.
Alcalá de Henares es una ciudad que desde hace siglos vive a la sombra de la capital de España, Madrid, de la que dista a tan solo 31 kilómetros. Sin embargo, su universidad y su recinto histórico todavía conservan la esencia de tiempos pretéritos y una belleza que le ha llevado a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1998.
Una ciudad cultural y universitaria
La ciudad complutense es una villa que no se entiende sin su universidad y sus universitarios, un carácter que la hace especial y que la dota de su razón de ser. Aproximadamente un 10 % de la población que cada día transita por sus calles es universitario. La actual Universidad de Alcalá de Henares (UAH) cuenta con un total de 19.000 alumnos de grado y otros 9.000 que cursan enseñanzas superiores, lo cual convierte a esta ciudad en un auténtico foco cultural como lo fue durante todos los siglos anteriores.
Alcalá cuenta con unos 400 alumnos Erasmus procedentes de toda Europa
Sus monumentos, su historia, su universidad y su cultura llaman cada año la atención de centenares de jóvenes estudiantes europeos que la eligen como destino para desarrollar el programa Erasmus. Aproximadamente unos 400 alumnos de los que habitan la universidad alcalaína son Erasmus. “Alcalá te permite por un bajo precio estar a pocos kilómetros de una gran ciudad. Tiene todos los servicios de una ciudad, es muy económica y al ser pequeña te permite sentirte en familia. Puedes ir andando a todas partes”, con estas palabras resume Francisco Miguel Fernández García, presidente de la ESN de Alcalá, las ventajas de elegir Alcalá para los estudiantes Erasmus.
La Erasmus Student Network (ESN)
La Erasmus Student Network es una asociación sin ánimo de lucro que se encarga cada año de ayudar a los estudiantes Erasmus a integrarse en la ciudad durante sus primeras semanas de estancia. En colaboración con la universidad, realizan todo tipo de actividades para hacer posible que los chicos y chicas extranjeros puedan crearse “su propia familia”, tal y como hablaba Francisco Miguel Fernández, que además destaca su fácil y rápida integración.
Evolución del presupuesto Erasmus
Actualmente, 400 alumnos con beca Erasmus cursan sus estudios en la UAH, una cifra que hace solo dos cursos llegó a superar los 500. De ellos, la mayor parte provienen de Alemania, Italia y Francia, exactamente 223 estudiantes, aunque en su conjunto los hay de todas partes de Europa y también del mundo, gracias a las becas de movilidad Munde. En cuanto a la distribución de los alumnos Erasmus por facultades y áreas del conocimiento, es destacable que más de un cuarto del total se ubique en la órbita de las ciencias económicas y en el amplio abanico de titulaciones de esa área, aunque las titulaciones de Humanidades también reciben un amplio número de extranjeros.
La ESN es una ONG que cada año se dedica a ayudar a la integración de los estudiantes Erasmus
Estos centenares de jóvenes inyectan un buen empujón económico a la ciudad, tal y como destacan desde la ESN: “La mayoría de los negocios de centro de Alcalá se nutre del efecto de los Erasmus y los estudiantes, en general”. A los alquileres, consumo en hostelería o visitantes que arrastra su presencia, debe sumarse el alto poder adquisitivo que suelen tener los estudiantes Erasmus.
De hecho, Francisco Miguel Fernández nos alerta de la tendencia hacia el elitismo que se está produciendo a la hora de que los estudiantes puedan disfrutar de estas becas. “Los fondos europeos ahora son escasos, rondan los 270 €. Necesitas una aportación extra para irte. Marcharse ‘de Erasmus’ va a ser más difícil, puede volverse elitista”.
Los estudiantes con beca Erasmus suelen repetir la experiencia. Alcalá es una ciudad que se encuentra a la sombra de Madrid y ello repercute a la hora de que sea conocida en el resto del mundo. Estos jóvenes que cada año la visitan propagan por el mundo las bondades de una ciudad como Alcalá, cuna de Cervantes y Patrimonio de la Humanidad. Desde la ESN de Alcalá se nos aseguró que “la mayoría de estos alumnos quedan encantados cuando se marchan y muchos suelen volver a visitar la ciudad y a su ‘otra’ familia”.
Las estatuas de bronce de Don Quijote y Sancho Panza que se encuentran en un banco junto a la casa-museo de Miguel de Cervantes son el lugar favorito de los estudiantes extranjeros para fotografiarse. Del espíritu caballeresco del famoso hidalgo de La Mancha quedan imbuidos los Erasmus durante sus meses de presencia en la villa complutense. Una ciudad, Alcalá, que tal y como nos dijo Francisco Miguel Fernández, “debe venderse más, debe explotar más el sector turístico como salida a la crisis”. Y motivos tiene de sobra para hacerlo. Alcalá debe seguir el ejemplo de los Erasmus para promocionarse más de cara al exterior y enseñar al mundo las maravillas que alberga.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Las formas de Chávez
Hace una semana falleció el líder venezolano Hugo Chávez
debido a un cáncer que arrastraba desde años antes. El presidente del país sudamericano
pasará a la historia no solo por sus obras, sino también por sus formas, tan
atípicas en un hombre dedicado a la actividad política.
Hugo Chávez era espontáneo, un señor de la calle más como
cualquier otro que pudiéramos encontrar paseando por Caracas, Maracaibo o
Barquisimeto. Acostumbrado a lidiar con seres endiosados que parecen provenir
de otras esferas, al ciudadano medio que veía a Chávez por televisión le
extrañaba su lenguaje controvertido y políticamente incorrecto, su interactuación
directa y cercana con la gente, sus expresiones coloquiales, su
temperamento y su naturalidad que tan poco frecuente son y que nada tienen que
ver con los planes de esos asesores de imagen que calculan hasta el último
milímetro de las apariciones públicas de nuestros políticos.
Quizás por todas estas facetas Chávez era un hombre muy
querido por una parte muy importante del pueblo venezolano. El mandatario bolivariano
huía de eufemismos y narraba la realidad tal y como la veía y sin ninguna intención
de ocultarla con bonitas palabras. Al pan, pan y al vino, vino. El comandante
fue calificado frecuentemente de populista por aquellos que utilizan
gratuitamente este término cada vez que ven algo que no les gusta, pero Hugo se
comportaba como uno más porque simplemente lo era y esa actitud se echa de menos por la gente en la
política de nuestros días. Buen ejemplo de ello fue la buena acogida de la que
gozaron las palabras del rey tras pronunciar su famosa frase de “por qué no te
callas” a Hugo Chávez, precisamente. Los ciudadanos no quiere semidioses, quieren personas normales que las dirijan.
martes, 5 de marzo de 2013
La gente está harta
Las elecciones italianas han dibujado un escenario muy complicado para el país transalpino. Las fuerzas tradicionales pierden votos y protagonismo, al mismo tiempo que la abstención gana terreno y surge el Movimiento 5 Estrellas, de Beppe Grillo, que irrumpe con fuerza y logra una cantidad de papeletas cercana a la de los dos grandes partidos. Si a la abstención, del 25 %, sumamos el porcentaje de sufragios obtenidos por Grillo, nos encontramos con que prácticamente la mitad del electorado italiano ya no cree en el sistema que le ha venido rigiendo durante décadas.
La gente está harta de la situación política que atraviesa Italia y en este caso los hechos son extrapolables a otros países de nuestro entorno. El tecnócrata Mario Monti, colocado por la Unión Europea en el sillón presidencial, apenas obtuvo poco más del 10 %. Los italianos no creen en Europa ni en las políticas austeras que les han venido imponiendo desde Bruselas, pero al mismo tiempo están perdiendo a pasos agigantados la fe en los partidos en los que siempre han confiado. Corrupción, paro, déficit, deudas, menos prestaciones y la situación de peligro que corre el Estado del Bienestar han terminado por minar a una ciudadanía escéptica con todo, decepcionada y con pocas esperanzas.
El viejo continente atraviesa por un momento de caos, miedo e incertidumbre. La tendencia marcada por los comicios italianos seguramente se verá reforzada por próximos compromisos electorales que se produzcan en otros países europeos. La gente está harta y, cuando tiene la oportunidad de hablar en las urnas, así lo deja de manifiesto.
miércoles, 27 de febrero de 2013
España, 32 años después
Han transcurrido 32 años desde que se produjo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Aquella emblemática fecha, ya popularizada como 23 F, supuso todo un desafío para una democracia que, entonces, daba sus primeros pasos hacia su consolidación.
Por aquellos tiempos, los españoles realizaron un gran
esfuerzo para superar los fantasmas del pasado y lograr consensos que
permitiesen la creación de una España donde todos pudieran convivir. Una España
sin vencedores ni vencidos que mirase al futuro en la búsqueda de prosperidad.
Hoy, después de tres décadas, aquel espíritu de consenso no es
más que un vago recuerdo pasto de las llamas del rencor y de la división. El primero
de los síntomas no es otro que el auge del separatismo catalán, que tiene en
jaque al Estado hasta el punto de que, en dicha región, hace ya muchos años que
no rigen ni la constitución ni los tribunales.
Por otra parte, un importante sector de la política española
ha vivido y vive empeñado en querer dar la vuelta al resultado de la guerra
civil tres cuartos de siglo después. La idea de mirar adelante y de superar los
traumas que ha vivido nuestra nación durante buena parte de su historia ha sido sustituida por un
revanchismo y un espíritu guerracivilista cada vez más presentes en los
círculos de la izquierda, tanto a nivel social como político. La ley de Memoria
Histórica fue una clara prueba que apunta en esta dirección.
La ilusión que había entonces por construir una España nueva y
próspera se ha tornado en una decepción y malestar crecientes entre una
ciudadanía asolada por el paro y la corrupción. Han pasado solo 32 años pero,
como diría Alfonso Guerra, a esta España no la conoce “ni la madre que la parió”.
lunes, 25 de febrero de 2013
martes, 19 de febrero de 2013
Acabar con las autonomías
Las comunidades autónomas fueron inventadas durante los años de
la transición para contentar a la casta nacionalista en su afán por
distinguirse del resto de los españoles. La vía utilizada para tal propósito pasó a la historia
como el ‘café para todos’, un error de consecuencias altamente desgarradoras.
El principal problema que hoy alberga España, el
separatismo, hunde sus raíces en este período. El esfuerzo que se realizó durante
la transición para poder dar cabida a estos grupos secesionistas ha resultado
manifiesta e innegablemente inútil. Donde existe el gen totalitario de un nacionalismo
ilegítimo, tanto histórica como políticamente, no existe la saciedad. Y dejar en
manos de estos partidos competencias de la talla de la educación lleva de
manera irrevocable a una transformación de la sociedad, con el consecuente
cuestionamiento del orden constitucional. Las autonomías han sido un
experimento que se ha ido de las manos y el poder separatista que de ellas
deriva está poniendo en jaque nada menos que la unidad de la nación más antigua
de Europa. España lleva 35 años alimentando a un monstruo que ha quedado fuera
de cualquier tipo de control.
Por otra parte, la crisis económica, que tiene como principal
obstáculo el amplio déficit público, observa en las autonomías una de sus
principales causas. Las comunidades autónomas han sido durante tres décadas y
media un nido de corrupción y nepotismo, amén de un inequívoco creador de
duplicidad de servicios con el despilfarro del erario público por bandera. Una auténtica ruina institucionalizada en nombre de la cercanía al ciudadano y de su bienestar. Hoy, los 6 millones de parados que pueblan las oficinas de empleo invitan a replantear ciertas cosas.
España necesita extirpar el cáncer que tras tantos años ha
ido consumiendo sus esencias, la honradez de la política y también el bolsillo
de los ciudadanos. España debe modificar la constitución y abolir esta lacra para
iniciar un proceso de recentralización que elimine duplicidades, que permita un
control mayor del patrimonio público y una mejor eficiencia del gasto y que garantice la vigencia del
orden constitucional, único medio para que todos los españoles puedan ser
libres e iguales ante la ley y condición imprescindible en una democracia que se
precie de ser seria. España necesita una recentralización que ponga punto y
final a estos 17 reinos de taifas, manejados por el cacique de turno y con sus
consecuentes 17 sistemas educativos, sanitarios o medios de comunicación diferentes, que en algunos puntos actúan como auténticos masajistas cerebrales.
martes, 12 de febrero de 2013
Las ruedas de prensa sin prensa
Las ruedas de prensa son uno de los actos referentes del
periodismo. Un verdadero banquillo en el cual personajes públicos de todos los
ámbitos de la vida se someten al juicio de los periodistas, que los interrogan en busca de la verdad ante la atenta
mirada de los testigos, que no son otros que los ciudadanos de a pie que con
curiosidad se asoman a la ventana de los medios para conocer el punto de vista
de las celebridades que cada día ven por televisión.
O más bien cabría decir que las ruedas de prensa eran todo
eso. En los últimos tiempos ha aflorado una moda difícilmente compatible con un
estado democrático donde funcione una prensa libre y transparente. Se trata de las
ruedas de prensa sin prensa que, aunque resulte paradójico, existen y son cada
vez más habituales. Esta nueva modalidad consiste en ofrecer una especie de conferencia sin admitir preguntas de los periodistas. Mariano Rajoy escogió recientemente esta modalidad para, nada más y
nada menos, que ofrecer a España sus primeras valoraciones acerca de los escándalos
de las posibles irregularidades financieras que salpican a su partido en los
últimos tiempos. Sin embargo, no solo desde Génova esquivan los dardos de los
periodistas. Desde Ferraz, Alfredo Pérez Rubalcaba, ahora en la oposición y
antes en el gobierno, también ha utilizado en numerosas ocasiones esta técnica cada vez
más extendida incluso fuera de la política. Que le pregunten a José Mourinho.
¿Qué buscan estos personajes con esta praxis? ¿Evitar
preguntas incómodas que modifiquen en alguna coma el guión preestablecido por
alguno de sus millares de asesores nombrados a dedo? Los medios, como su propio
nombre indica, son quizás la única vía de conexión que tiene la ciudadanía con
las altas esferas de poder, cada vez más distantes y enigmáticas con los que le
pagamos el sueldo. Esta actitud en las ruedas de prensa no solo perjudica a los
periodistas, sino a la gente común, a la que se le priva de poder conocer con
transparencia las valoraciones de quienes manejan sus vidas.
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