miércoles, 27 de febrero de 2013

España, 32 años después


Han transcurrido 32 años desde que se produjo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Aquella emblemática fecha, ya popularizada como 23 F, supuso todo un desafío para una democracia que, entonces, daba sus primeros pasos hacia su consolidación.

Por aquellos tiempos, los españoles realizaron un gran esfuerzo para superar los fantasmas del pasado y lograr consensos que permitiesen la creación de una España donde todos pudieran convivir. Una España sin vencedores ni vencidos que mirase al futuro en la búsqueda de prosperidad.

Hoy, después de tres décadas, aquel espíritu de consenso no es más que un vago recuerdo pasto de las llamas del rencor y de la división. El primero de los síntomas no es otro que el auge del separatismo catalán, que tiene en jaque al Estado hasta el punto de que, en dicha región, hace ya muchos años que no rigen ni la constitución ni los tribunales.

Por otra parte, un importante sector de la política española ha vivido y vive empeñado en querer dar la vuelta al resultado de la guerra civil tres cuartos de siglo después. La idea de mirar adelante y de superar los traumas que ha vivido nuestra nación durante buena parte de su historia ha sido sustituida por un revanchismo y un espíritu guerracivilista cada vez más presentes en los círculos de la izquierda, tanto a nivel social como político. La ley de Memoria Histórica fue una clara prueba que apunta en esta dirección.

La ilusión que había entonces por construir una España nueva y próspera se ha tornado en una decepción y malestar crecientes entre una ciudadanía asolada por el paro y la corrupción. Han pasado solo 32 años pero, como diría Alfonso Guerra, a esta España no la conoce “ni la madre que la parió”.

lunes, 25 de febrero de 2013

martes, 19 de febrero de 2013

Acabar con las autonomías


Las comunidades autónomas fueron inventadas durante los años de la transición para contentar a la casta nacionalista en su afán por distinguirse del resto de los españoles. La vía utilizada para tal propósito pasó a la historia como el ‘café para todos’, un error de consecuencias altamente desgarradoras.

El principal problema que hoy alberga España, el separatismo, hunde sus raíces en este período. El esfuerzo que se realizó durante la transición para poder dar cabida a estos grupos secesionistas ha resultado manifiesta e innegablemente inútil. Donde existe el gen totalitario de un nacionalismo ilegítimo, tanto histórica como políticamente, no existe la saciedad. Y dejar en manos de estos partidos competencias de la talla de la educación lleva de manera irrevocable a una transformación de la sociedad, con el consecuente cuestionamiento del orden constitucional. Las autonomías han sido un experimento que se ha ido de las manos y el poder separatista que de ellas deriva está poniendo en jaque nada menos que la unidad de la nación más antigua de Europa. España lleva 35 años alimentando a un monstruo que ha quedado fuera de cualquier tipo de control.

Por otra parte, la crisis económica, que tiene como principal obstáculo el amplio déficit público, observa en las autonomías una de sus principales causas. Las comunidades autónomas han sido durante tres décadas y media un nido de corrupción y nepotismo, amén de un inequívoco creador de duplicidad de servicios con el despilfarro del erario público por bandera. Una auténtica ruina institucionalizada en nombre de la cercanía al ciudadano y de su bienestar. Hoy, los 6 millones de parados que pueblan las oficinas de empleo invitan a replantear ciertas cosas.

España necesita extirpar el cáncer que tras tantos años ha ido consumiendo sus esencias, la honradez de la política y también el bolsillo de los ciudadanos. España debe modificar la constitución y abolir esta lacra para iniciar un proceso de recentralización que elimine duplicidades, que permita un control mayor del patrimonio público y una mejor eficiencia del gasto y que garantice la vigencia del orden constitucional, único medio para que todos los españoles puedan ser libres e iguales ante la ley y condición imprescindible en una democracia que se precie de ser seria. España necesita una recentralización que ponga punto y final a estos 17 reinos de taifas, manejados por el cacique de turno y con sus consecuentes 17 sistemas educativos, sanitarios o medios de comunicación diferentes, que en algunos puntos actúan como auténticos masajistas cerebrales.

martes, 12 de febrero de 2013

Las ruedas de prensa sin prensa


Las ruedas de prensa son uno de los actos referentes del periodismo. Un verdadero banquillo en el cual personajes públicos de todos los ámbitos de la vida se someten al juicio de los periodistas, que los interrogan en busca de la verdad ante la atenta mirada de los testigos, que no son otros que los ciudadanos de a pie que con curiosidad se asoman a la ventana de los medios para conocer el punto de vista de las celebridades que cada día ven por televisión.

O más bien cabría decir que las ruedas de prensa eran todo eso. En los últimos tiempos ha aflorado una moda difícilmente compatible con un estado democrático donde funcione una prensa libre y transparente. Se trata de las ruedas de prensa sin prensa que, aunque resulte paradójico, existen y son cada vez más habituales. Esta nueva modalidad consiste en ofrecer una especie de conferencia sin admitir preguntas de los periodistas. Mariano Rajoy escogió recientemente esta modalidad para, nada más y nada menos, que ofrecer a España sus primeras valoraciones acerca de los escándalos de las posibles irregularidades financieras que salpican a su partido en los últimos tiempos. Sin embargo, no solo desde Génova esquivan los dardos de los periodistas. Desde Ferraz, Alfredo Pérez Rubalcaba, ahora en la oposición y antes en el gobierno, también ha utilizado en numerosas ocasiones esta técnica cada vez más extendida incluso fuera de la política. Que le pregunten a José Mourinho.

¿Qué buscan estos personajes con esta praxis? ¿Evitar preguntas incómodas que modifiquen en alguna coma el guión preestablecido por alguno de sus millares de asesores nombrados a dedo? Los medios, como su propio nombre indica, son quizás la única vía de conexión que tiene la ciudadanía con las altas esferas de poder, cada vez más distantes y enigmáticas con los que le pagamos el sueldo. Esta actitud en las ruedas de prensa no solo perjudica a los periodistas, sino a la gente común, a la que se le priva de poder conocer con transparencia las valoraciones de quienes manejan sus vidas.

martes, 5 de febrero de 2013

España necesita a Felipe VI


La monarquía no atraviesa por su mejor momento. Al igual que el resto de instituciones del Estado, la Corona tampoco escapa de las críticas vertidas, tanto por parte de los medios como de una ciudadanía que ha perdido la confianza en la clase dirigente y en los pilares que han sustentado durante 35 años la actual democracia constitucional en la que el rey jugó un importante y decisivo papel. Después de que salieran a la luz sucesivos escándalos como la cacería de Botsuana, los acercamientos del rey con una tal Corina y, sobre todo, el caso Urdangarín, la monarquía ha perdido buena parte de la popularidad que la arropaba.

La torpe actuación de la Casa Real ante lo sucedido al respecto del caso Nóos es lisa y llanamente la punta de un iceberg que insta a los ciudadanos a plantearse si realmente el rey está cumpliendo con su deber de ejemplaridad y de salvaguarda del orden constitucional. Del mismo modo, el rey ha jugado a mirar para otro lado ante problemas de la talla del desafío separatista catalán, de las negociaciones con ETA abiertas durante el mandato de Zapatero o de la politización de la justicia manifestada en el 11M mejor que en ningún otro caso. Una inacción que lleva a muchos españoles a replantearse el cariño cuasi devoto que han brindado a su jefe de Estado durante todas estas décadas.

La Corona necesita reinventarse para sobrevivir a esta crisis que se atreve a cuestionar lo que hasta hace poco era incuestionable y el príncipe Felipe goza de una buena reputación entre los españoles. Al contrario que a muchos de sus familiares, al príncipe no se le conoce ni el más mínimo indicio de mala praxis. El rey pierde popularidad a pasos agigantados, mientras España necesita más que nunca, en esta dura coyuntura, de una monarquía fuerte que vertebre el orden constitucional y mantenga el marco de convivencia que ha posibilitado 35 años de paz y estabilidad. Y para ello es necesaria una regeneración; es necesario que Juan Carlos abdique en Felipe VI.

jueves, 5 de julio de 2012

Anna Chakvetadze: la historia de una estrella que dejó de brillar



Anna Chakvetadze: la historia de una estrella que dejó de brillar

Anna Chakvetadze es una joven tenista de 25 años, que tocó el cielo del tenis en 2007, cuando llegó a ser número 5 del mundo y se codeaba con las mejores. Sin embargo, un secuestro sufrido en su propia casa en diciembre de ese mismo año cambió su vida. Desde entonces, un sinfín de misteriosas lesiones y enfermedades la han alejado de la élite, hasta el punto de plantearse varias veces la retirada o, incluso, la participación en la vida política de su país. Actualmente ocupa el puesto 306 del ranking WTA.


Anna Chakvetadze: la historia de una estrella que dejó de brillar

Anna Chakvetadze era una chica destinada al cielo del tenis, pero el devenir de la vida la desvió de su trayectoria natural.
Chaki, sobrenombre con el que es conocida en el circuito WTA, nació enMoscú, en marzo de 1987, hija de un georgiano, Djambuli Chakvetadze; y de una ucraniana ama de casa de nombre Natalia. Pronto la joven Anna decidió sustituir el piano, que tocaba desde muy pequeña, por el tenis cuando su madre la llevó por primera vez a un club, a los 8 años. Un deporte que le daría todo y donde Chak ha conocido lo mejor y lo peor de la vida.

Anna Chakvetadze fue nº5 del mundo en 2007, ahora ocupa el puesto 306 de la WTA








De tocar el cielo con sus manos y formar parte del selecto grupo de grandes campeonas -llegó a ser número 5 del tenis mundial- a yacer olvidada en el puesto 306 del ranking WTA. Así ha sido la vida de Anna Chakvetadze, una historia repleta de nubes y claros, de luces y sombras.

Una joven que, con solo 20 años, se convirtió en una estrella mundial. Ahora, Chakvetadzese ha convertido en una gloria pretérita, pasto de las llamas del olvido que, sin embargo, merece ser rescatada para conocer la historia de una vida tan corta como conmovedora.

Una carrera lanzada hacia el estrellato

Anna Chakvetadze debutó como profesional del tenis en el año 2001, cuando disputó el torneo ITF de Minsk, en Bielorrusia. Sin embargo, no sería hasta un año después cuando, tras participar en el ITF de Makarska 3, debutó en el circuito WTA.

Anna debutó como profesional en 2001; en 2005 acabó el año en el puesto 33Fue en el torneo de Budapest, ante la checa Micaela Pastikova, a la que derrotó por 2-6, 6-1 y 6-4. Anna terminó el año en el puesto 756, pero iniciando una carrera meteórica con destino a lo más alto del tenis. Y así fue cómo al año siguiente, en 2003, la moscovita ascendió hasta la posición 374, llegando a disputar el torneo de Moscú.

En 2004 consolidó su ingreso en el circuito WTA participando en las citas de Casablanca, Palermo, Estocolmo y Moscú, pero fue su estelar actuación en el Abierto de los Estados Unidos la que permitió a la joven Anna llamar a las puertas de la élite del deporte. Partiendo desde la previa, Chakvetadze logró cinco victorias, incluido un triunfo ante la campeona de Roland Garros de ese mismo año, Anastasia Myskina, para terminar cayendo derrotada en tercera ronda, ante Eleni Danilidou. Sin embargo, su nombre estuvo entre las 32 mejores del torneo y comenzó a sonar con fuerza en el planeta del tenis.

Si 2004 fue el año del gran salto del circuito ITF al circuito WTA, 2005 fue la temporada de la confirmación de Chakvetadze. La rusa disputó cada cuadro final de los cuatro Grand Slams, llegando a la tercera ronda en París y Nueva York, y firmando buenas actuaciones en torneos importantes como Eastbourne o New Haven.

2006 y 2007: Los años dorados de Chaki

Pero lo mejor estaba por llegar. Tras terminar 33ª el año 2005, Anna comenzó la nueva temporada sellando grandes actuaciones en los torneos de Indian Wells, Miami y Varsovia. La rusa fue de menos a más durante la temporada, y fue al final del año cuando finalmente se unió al selecto club de las mejores del mundo. Tras firmar un brillante torneo en el US Open, donde avanzó hasta octavos de final, Chakvetadze logró sus dos primeros títulos WTA, en Guangzhou y en Moscú, venciendo en las finales a Anabel Medina y Nadia Petrova, respectivamente. Acabó el curso en el puesto 13 del ranking.

En 2007, Anna terminó el año como nº5 del mundo, tras conquistar varios títulos y llegar lejos en los Grand SlamsSin embargo, fue en 2007 cuando Chaki vivió el culmen de su carrera deportiva hasta la fecha. Tras proclamarse campeona en Hobart, a principios de año, solo una sensacional Maria Sharapova pudo truncar su trayectoria en el Abierto de Australia, en los cuartos de final. En los torneos venideros, Anna se convirtió en una fija de las rondas finales y nuevamente volvió a tropezar con su compatriota Sharapova en los cuartos de Roland Garros. La de Moscú se proclamó campeona en importantes torneos como Cincinnati, Balduque y Stanford, y  nuevamente volvió a sorprender al mundo cuando rozó la final del Abierto de los Estados Unidos. Svetlana Kuznetsova, también compatriota, frustró sus sueños en la semifinal, remontándole el primer set. Del mismo modo le fue en el Campeonato WTA de Madrid, donde otra vez su bestia negra, Maria Sharapova, privó a Anna de llegar a la final.

El broche de oro a la gran campaña de Anna fue su triunfo con Rusia en la Copa Federación, derrotando a Italia en la final. La propia Chakvetadze participó logrando el primer punto para su país, ante Francesca Schiavone.

La temporada concluyó y Anna Chakvetadze pudo respirar el aroma celestial de la cumbre del deporte. Terminó la temporada como número 5 del mundo y quiso disfrutar con su familia de su éxito en su residencia de verano durante la Navidad de ese mismo año, una decisión que, poco después, resultó fatídica.

Diciembre de 2007: Chakvetadze sufre un secuestro en su domicilio

La número 5 del mundo de entonces nunca quiso hablar de ello y siempre evitó contestar en las ruedas de prensa posteriores cualquier cuestión acerca de lo acontecido aquella madrugada. Pero Chaki nunca volvió a ser la misma tras el alba del 18 de diciembre de 2007. La bella sonrisa de la joven y exitosa tenista rusa se difuminó durante esa misma noche.
La madrugada del 17 de diciembre, Anna Chakvetadze fue secuestrada junto a su familia en su casa de MoscúAnna disfrutaba con su familia de unos días de relajación en una casa de campo ubicada en una urbanización del distrito Vlasov Naro-Fominsk de Moscú, cuando, a eso de las 3 de la madrugada, un coche se detuvo en las proximidades de la morada de la tenista. 6 hombres enmascarados y ataviados conuniformes grises de camuflaje bajaron del auto.


Los seis delincuentes saltaron la valla e irrumpieron en el domicilio. Tras increpar a la doncella de la familia, Olga Karalash, obligándola a abrir la puerta del garaje de la familia Chakvetadze, el siniestro sexteto prosiguió su camino buscando el segundo piso de la vivienda, donde descansaban Djambuli y Natalie, padres de la tenista, y la propia Anna Chakvetadze. Cuando Djambuli se percató de lo sucedido, trató de defender a su mujer, pero recibió dos golpes con una pistola que le dejaron inconsciente. Natalia, presa del pánico, no dudó en desvelar al cabecilla de la banda la ubicación del dinero. El mandamás de la banda agarró ala señora Chakvetadzey le puso un cuchillo sobre la garganta. De ese modo, fue conducido hasta la caja fuerte por la temerosa Natalia. Ante la negativa a proporcionarle el código, fue amenazada con acudir a la planta baja a por su hijo menor Roman, de tan solo 9 años, que dormía plácidamente.

Los secuestradores dijeron a Anna: ''Tú juega, que nosotros volveremos a por ti''En la habitación contigua, Anna fue asaltada por dos de los hombres. Tras poner resistencia, la chica, veintiañera por entonces, fue amordazada y maltratada de modo bastante cruento, sufriendo una lesión de gravedad en su muñeca mientras la ataban a una silla con una cuerda. Los secuestradores exigieron a Anna el Rolex que había recibido en un partido disputado en Bélgica pocos días antes, petición a la que la tenista accedió, cuando escuchó una amenaza que le traumatizó de por vida: ‘‘Tú juega, que nosotros volveremos a por ti’’.

Tras vaciar la caja fuerte de la familia, de donde se estima que extrajeron unos 150.000 euros, un botín al que sumando joyas y otros objetos de lujo, ascendía a los 260.000 dólares, los secuestradores abandonaron el domicilio, y Anna, presa del pánico, pudo respirar tranquila al ver que sus familiares estaban a salvo. Después, avisó a la Policía de lo ocurrido.

Los ecos del secuestro: la decadencia deportiva de Anna Chakvetadze

El padre de la tenista confesó que su hija despierta con frecuencia a las 3 de la madrugada tras tener pesadillasLa investigación de los sucesos nunca contentó al padre de Anna, Djambuli, que se mostró disconforme y reveló que su hija despertaba muchas noches a las 3 de la madrugada con pesadillas acerca de lo ocurrido aquella madrugada.

Poco después se desveló que varias bandas georgianas, rusas y moldavas estaban detrás de aquel asalto, que en principio parece que tenía como víctima a la también tenista, Anna Kournikova, cuya tocalla, Chakvetadze, fue confundida con ella.

En 2008, Anna acabó el año en el puesto 18; en 2009, en el 70; y en 2010, en el 56En lo deportivo, nada volvió a ser igual. Aquella noche supuso el comienzo de una dura y misteriosa decadencia deportiva que comenzó con la nueva temporada, 2008, donde la victoria de Anna en el torneo de pista cubierta de París apenas pudo disimular unos resultados muy discretos. En torneos de Grand Slam, su mejor actuación fue la cuarta ronda de Wimbledon. A pesar de su buena actuación en New Haven, donde fue finalista, Chaki acabó el año en 18ª posición en el ranking.

Ese mismo año, Chakvetadze hizo gala de un humano gesto difícil de ver en el deporte de élite pero que la honra y la delata como una gran persona, por encima de gran tenista. Y es que a pesar de estar clasificada por méritos propios para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, como octava raqueta del momento, decidió ceder su plaza aDinara Safina, compatriota suya, por estimar que se encontraba en mejor estado de forma. “Es que Anna entiende perfectamente que ahora no puede ganar puntos para su equipo y ha decidido que a Pekín debe viajar Dinara, quien está mucho mejor preparada”, dijo su padre. Un detalle de altruismo y valentía.
En 2010, Anna logró ganar el torneo de PortorozSin embargo, su declive continuó y se agudizó en 2009, donde Anna cayó hasta el puesto 70. Por primera vez en cuatro años, la moscovita no levantaba ningún título ni jugaba ninguna final. En los torneos de Grand Slam, tuvo que contentarse con la segunda ronda como mejor actuación, en Australia  y Nueva York. Chakvetadze ya no era la misma.

A pesar de sus constantes lesiones, en 2010 Anna Chakvetadze volvió a resurgir, aunque timidamente, ganando el torneo de Portoroz y firmando una buena actuación en Copenague. Una tímida reacción que llenó de esperanzas a los amantes del tenis sobre su retorno a la élite. No obstante, todo resultó un espejismo, ya que el puesto 56 con el que terminó el año situaba a la rusa muy lejos de las grandes y presagiaba la debacle de 2011.

2011: desmayos y enfermedades alejan a Anna de las pistas

La lucha de Anna contra sus fantasmas volvió a vivir un negativo episodio durante la temporada 2011, la peor hasta la fecha de la moscovita. No logró pasar de segunda ronda en ninguno de los torneos iniciales, pero su calvario se acentuó con la llegada del torneo deDubai.

Tras perder la primera manga ante la número 1 del momento, Caroline Wozniacki, por 6-1, Chaki se repuso y acariciaba el segundo set, ya que vencía por 5 juegos a 3 y sacaba para forzar la tercera manga. Con 15-30 en contra, Anna se desmayó sobre la pista y, pese a que intentó reanudar el partido, tuvo que abandonar. El parte oficial emitido poco después señalaba a un virus estomacal como culpable del desvanecimiento.

En 2011, Anna tuvo que retirarse por desmayos y mareos en tres torneos consecutivosEn el siguiente torneo, la cita norteamericana deIndian Wells, Chakvetadze derrotó a Misaki Doi y se plantó en segunda ronda ante la rusa Maria Kirilenko. De nuevo, tras perder el primer set por 6-2, la rusa ganaba por 3 juegos a 1 en la segunda manga cuando tuvo que retirarse por agotamiento.

En ese momento, Anna, preocupada, decidió acudir a un hospital donde le diagnosticaron un síncope neurocardiogénico. La tenista rusa sufría una pérdida temporal de la conciencia relacionada con una disminución de la presión arterial, seguida por una frecuencia cardíaca lenta el síncope vasovagal. Se desconoce el origen de esta enfermedad, pero los médicos le recomendaron reposo.

Chaki fijó el torneo de Stuttgart como escenario de su regreso a la competición. Tras pasar la previa, se vio las caras con  Zuzana Kucova en primera ronda. Con empate a 4 juegos en el tercer set, Anna volvió a sufrir otro desmayo que le obligó a retirarse por tercer torneo consecutivo de las pistas. "Empecé el partido bien, pero comenzó a sentirse mal en el segundo set a causa de los vértigos, la misma sensación que las dos últimas veces", comunicó poco después. "Vi a los médicos en Rusia antes del torneo y 
me dijeron que todo estaría bien, por eso decidí a jugar aquí. Es el tercer torneo consecutivo en el que he tenido que retirarme con este problema de mareos. Parece que los médicos no tienen respuestas, así que tendré que tomarme un descanso y esperar a ver qué pasa", fueron las palabras de una Chakvetadze preocupada y contrariada por el calvario que atravesaba.

Las enfermedades y los malos resultados provocaron una retirada de las pistas y su ingreso en la política rusaEl retorno se produjo con la llegada de la hierba. En el torneo de s’Hertogenbosch, que 4 años atrás logró ganar, fue derrotada por Lourdes Domínguez a primeras de cambio. Idéntica suerte corrió en Wimbledon, donde fue apeada en primera ronda por Maria Sharapova, la bestia negra con la que antaño disputaba cuartos y semifinales de grandes torneos.
Y con la eliminación de Wimbledon, terminó el periplo de Anna por la temporada 2011. Todo parecía indicar que su retirada prematura del tenis estaba a punto de producirse.

La aventura política de Anna Chakvetadze y su retorno a las pistas

Tras varios meses lejos de las pistas de tenis, Anna decidió dar el salto a la política rusa y presentarse a las elecciones del 4 de diciembre de 2011. Tras ser elegida ‘política más sexy de Rusia’, Chakvetadze fue incluida en las listas del Partido por la Causa Justa, como número 3, solo por detrás de Andréi Dunáyev, líder de este partido de centroderecha caracterizado, entre otras cosas, por la defensa de la entrada de Rusia en la Unión Europea.

El papel de Anna dentro del partido pasaba por la promoción del deporte infantil y la defensa de los derechos de la mujer en Rusia. Sin embargo, el proyecto y su candidatura fue duramente criticada por los medios rusos. El Times de Moscú se expresaba al respecto en los siguientes términos: “El Partido por la Causa Justa no tiene nada qué hacer en sus aspiraciones al Kremlin. Cambiar al Presidente Dmitry Medvedev por una estrella secundaria del tenis femenino no tiene ningún sentido".
El revés electoral propició el regreso de Anna a las pistas en 2012"Conocí a gente nueva y disfruté de la experiencia. Aunque haré algo si mi partido me lo permite, en estos momentos mi prioridad es el deporte. El tenis es lo primero para mí". Así resumió Anna su periplo político, paralizado porun varapalo electoral que propició el retorno a las pistas de Anna Chakvetadze para la temporada 2012.

Una temporada en la que, afortunadamente, la moscovita no ha vuelto a sufrir desmayos en ningún partido, pero que, sin embargo, deja en evidencia que el declive profesional de la tenista no cesa. Anna no ha tocado fondo. Apenas disputó cuartos de final en dos torneos. En Australia cayó a primeras de cambio ante Jelena Dokic, mientras que en Roland Garros y Wimbledon no ha participado. Su último encuentro, hasta la fecha, fue el disputado en Bruselas ante Yanina Wickmayer, cayendo derrotada por 3-6 6-4 6-1 .

Se desconoce la fecha del regreso de Anna Chakvetadze. La moscovita estuvo inscrita en el cuadro del torneo ITF de Stuttgart Vaihingen, de 25.000 dólares en premios. Sin embargo, terminó retirándose de dicho evento sin llegar a participar. Esta inscripción permite pensar que Anna pueda estar planteándose el regreso al circuito ITF. En las próximas semanas conoceremos más detalles sobre las intenciones de la rusa.

Hasta aquí el último capítulo de la vida deportiva de Anna Chakvetadze, una vida llena de reveses y contrariedades y plagada de altibajos. Una carrera deportiva lanzada hacia el éxito y solo truncada por aquel siniestro grupo de seis delincuentes que irrumpió en su vivienda el 17 de diciembre de 2007. Nada volvió a ser igual, aquellos encapuchados truncaron la carrera de una gran promesa consolidada en el mundo del tenis. Nunca podremos saberlo, pero, tal vez, aquella madrugada el mundo del tenis quedó privado de disfrutar de una número 1 en un futuro no muy lejano.

Sus grandes golpes cruzados, su espectacular revés y su estilo vistoso y ofensivo todavía se mantiene en la memoria de los aficionados. Anna Chakvetadze, con tan solo 20 años, llegó a ser número 5 del mundo, camino de lo más alto. Pero un trágico suceso cambió su vida y la condenó a un declive deportivo que la ha llevado al olvido.

Sin embargo, Chaki apenas tiene 25 años y una calidad de sobra contrastada para poder regresar a lo más alto. Ella es más fuerte que cualquier fantasma de su pasado y seguramente logrará demostrarlo en las pistas, haciendo lo que mejor se le da, jugar al tenis.
¡Ánimo y hasta pronto, Anna!

miércoles, 20 de junio de 2012

Sara Carbonero, las ‘mujeres florero’ y el machismo en el periodismo deportivo



Desde hace tres días, ‘Gracias Sara’ es Trending Topic en la red social Twitter, lo que constituye una clara muestra de mofa por parte de los usuarios de esta red social respecto al papel que cumple Sara Carbonero en las retransmisiones de partidos. Un caso que ha desatado mucha polémica acerca del machismo en el mundo del periodismo deportivo.

Sara Carbonero, las ‘mujeres florero’ y el machismo en el periodismo deportivo

El machismo. Esa tendencia sociológica, con una base totalmente irracional, que antepone la primacía del hombre sobre la mujer. Una actitud que ha primado, prima, y me temo que seguirá primando, en nuestros tiempos, desde que desaparecieron las antiguas sociedades matriarcales preclásicas donde el culto a la fecundidad y a la fertilidad provocaba un respeto por el sexo femenino casi inédito, desde entonces, en la historia de la Humanidad.
Cualquier usuario de Twitter se habrá percatado de que ‘Gracias Sara’ continúa siendo tendencia en España por tercer día consecutivo. Una paráfrasis de cómo despiden los comentaristas de Telecinco las breves conexiones en directo con Sara Carbonero y su micrófono a pie de campo. Y conviene preguntarse por qué. Más allá de la evidente facilidad de los españoles para con el humor, y –en los últimos tiempos- particularmente con el negro, el papel que cumple Carbonero es francamente irrelevante en lo que aportaciones enriquecedoras a la transmisión se refiere. Creo que a ese respecto poco debate puede haber.
Ramón Trecet, comentarista deportivo de Punto Radio, afirmó sin tapujos que ‘el 85 % de los mensajes’ del ‘Gracias Sara’ es de un ‘sexismo repugnante’. Personalmente, creo que los tweets no tienen un sentido machista sino de sátira respecto a la relevancia del papel de Sara en las retransmisiones.

Pero pretendo ir más allá.  ¿No es de un ‘sexismo repugnante’ el hecho de que coloquen a una periodista atractiva como simple florero? Su papel no solo no aporta nada, sino que ningunea a la propia periodista y la reduce a un mero objeto de adorno a pie de campo, que es justamente la ubicación donde más se puede exhibir su atractivo de cara a los espectadores de televisión. Antes de seguir, cabe recordar que el de Sara no es el único caso de florero a pie de campo.

Los verdaderos puestos de relevancia se limitan a hombres, tanto los comentaristas, como los narradores, que son aquellos que realmente cuentan lo que sucede en el partido. Ellos son las ‘voces autorizadas’, los ‘expertos’ o como lo quieran llamar, papeles bajo el  denominador común de que son desempeñados por hombres en las retransmisiones de partidos de fútbol.
En conocidos programas sobre el deporte del balompié, llama la atención que, nuevamente, la periodista más atractiva físicamente acapara la función, decorativa bajo mi punto de vista, de sonreír a cámara para leer mensajes de los espectadores, cuando en los debates centrales que son el grueso del programa, la participación se limita mayoritariamente a hombres o a mujeres que no necesariamente tienen que destacar por su atractivo.

En otros programas deportivos, normalmente de fútbol, lo que resalta es que la periodista más atractiva desempeña el papel de conductora. Una función más relevante que los anteriores ejemplos, eso sí, pero se hace difícil escuchar su opinión sobre los temas que se tratan, normalmente reservados solo para hombres. La conductora se limita a sonreír y a presentar. Al contrario que Josep Pedrerol, por ejemplo, que también es conductor de un programa de fútbol pero cuyo papel va más allá del mero hecho de presentar.

Desde los programas deportivos de televisión, ya que es el único medio donde la imagen juega un papel importante, se utilizan sistemáticamente a periodistas atractivas para adornar el espacio. Se reduce a las mujeres a ‘florero’.

Por regla general, en las emisiones deportivas vemos a los hombres como centro del contenido de las retransmisiones, como portavoces autorizados, y principales emisores de opinión; y a las mujeres con presencia minoritaria, siempre atractivas físicamente y con un papel irrelevante en cuanto a contenido, pero que por otra parte permita su exposición reiterada a la cámara. Es decir, e insisto, ‘mujeres florero’ en toda regla, meros objetos decorativos expuestos en programas de seguimiento mayoritariamente masculino para ‘agradar la vista’ al personal.

Por eso AS cierra cada día su edición de papel colocando una chica despampanante y semidesnuda en su contraportada, u otros medios digitales publican galerías de fotos de mujeres ‘como Dios las trajo al mundo’, que casualmente siempre acaparan los puestos ‘top’ de lo más leído. No me parece mal que se hagan estas cosas, pero sí me parece lamentable que se utilice, para agradar la vista de los lectores, a compañeras de profesión y del propio medio, es decir, a periodistas, que no por el hecho de ser mujeres tienen que ser menos profesionales que sus homólogos masculinos.

Quizás sea esa la principal explicación de todo esto. Y es, ut supra dixit, el hecho de que el periodismo deportivo es consumido mayoritariamente por hombres. Y para atraer a ese público masculino mayoritario, se utiliza a las chicas más atractivas para dar un poco de color a programas cuyos protagonistas son, casi en su totalidad, hombres, ya que el machismo imperante en nuestra sociedad parece un muro que nos impida seguir el deporte femenino. Es decir, utilizamos a las mujeres como adorno para los hombres que nos ven. Eso sí que es machismo repugnante.

Y si nos ponemos un poco más quisquillosos, podemos ir más allá de la televisión y extender esta problemática al deporte, en general, para ver a la mujer utilizada como objeto decorativo en otros lugares. En ciclismo, a la hora de besar al ganador en el podio y entregarle un premio, siempre aparecen bellas azafatas. Otro ejemplo es el mundo del motor, donde se colocan modelos sobre la pista cuya única función es exhibir publicidad en sus ajustados vestidos y portar un paraguas para dar sombra al verdadero protagonista, que es el hombre que se sienta sobre la moto o sobre el coche… Y no busquen a una sola azafata fea, porque no la van a encontrar.

Pese a que me estoy saliendo del tema principal, estos no dejan de ser otros ilustrativos ejemplos con los que pretendo denunciar cómo, desde el mundo del deporte, mayoritariamente acaparado por los hombres, se ningunea de forma sistemática al sexo femenino, reducido a objeto decorativo.

Aunque creo que el machismo se mantiene intacto en nuestro imaginario social, simplemente han cambiado las formas pero no el contenido, sí que ha habido muchos ámbitos de la vida donde la igualdad de sexos puede considerarse como una realidad. Y uno de ellos es, precisamente, elperiodismo. Por todos son admiradas grandes periodistas como Ana Pastor, Olga Viza, Isabel Durán, María Teresa Campos, Ana Rosa Quintana o Rosa María Calaf, entre otras, que más allá de su tendencia ideológica son grandes profesionales. Esta última también habló sobre el papel de Sara Carbonero y declaró textualmente a Vanity Fair que ‘‘Sara Carbonero hace un flaco favor a la mujer y al periodismo […] frivoliza la imagen de la mujer y contribuye a que la apariencia sea más importante que el contenido’’.

Sin embargo, esa igualdad que sí existe en el periodismo en general, sigue sin consolidarse en el periodismo deportivo, a pesar de contar con grandes profesionales en nuestro país como Lourdes García Campos, presentadora de programas deportivos en TVE; Noemí de Miguel, conductora de programas deportivos en Canal +; Cristina Villanueva, presentadora del espacio especial de La Sexta para el Mundial 2006, entre otras muchas.

Por su parte, me gustaría citar el ejemplo del tenis, el deporte más cercano a la igualdad de sexos. En las retransmisiones del deporte rey de la raqueta, encontramos con mucha frecuencia voces femeninas ejerciendo la función de comentaristas, narradoras o invitadas como expertas para analizar los encuentros, algo inédito en el fútbol. Sin ir más lejos, cabe citar el caso de Conchita Martínez colaboró con Eurosport durante la pasada edición de Roland Garros, o el de Virginia Ruano, que no pocas veces ha trabajado con televisión española como comentarista.

No quiero excluir a Sara Carbonero ni a ninguna otra periodista deportiva del grupo de ‘buenas profesionales’. No pretendo para nada cuestionar su profesionalidad, pero desde luego, mientras desempeñen el papel que desempeñan, nunca podrán tener la oportunidad de demostrar esa profesionalidad que tanto se cuestiona.

Sara Carbonero y el resto de periodistas deportivos deben ser valorarlos por su trabajo. Hay que abstenerse de todo prejuicio sexual a la hora de aceptar opiniones como legítimas. Eso es una tarea de toda la sociedad y de todos los consumidores de medios de comunicación.

Hablando mal y pronto, tener dos tetas o dos pelotas no determina a nadie a la hora de analizar, comentar u opinar sobre el deporte, que es patrimonio de la Humanidad, tanto de hombres como de mujeres.